Museo
Universidad de Tarapacá
San Miguel de Azapa

El Museo Universidad de Tarapacá, pertenece al Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad de Tarapacá, Arica, Chile.

Sala Prehispana

DESCRIPCIÓN 

Muestra la vida en una comunidad aymara contemporánea en altiplano del norte de Chile, considerando tres ejes principales: economía, organización social y festividad.

Costa desértica, atravesada por estrechos valles y regada por ríos con escaso caudal. Valles: Lluta, Azapa, Chaca, Camarones. En este piso se encuentra la ciudad de Arica. Precordillera (2.000-3.500 metros sobre el nivel del mar, msnm). Estepa de altura. En este piso se encuentran valles intermontanos donde es posible cultivar la tierra y criar ganado. Pueblos muy nombrados son: Putre, Socoroma, Zapahuira, Belén, Chapiquiña, Tignamar, etc.

Altiplano (sobre 4.000 msnm). Estepa de altura. En este piso se encuentran recursos de agua y bofedales apropiados para la crianza de ganado. Pueblos muy nombrados son: Visviri, Tacora, Parinacota, Caquena, Guallatire, etc.

 

Vitrinas

Muestra la vida en una comunidad aymara contemporánea en altiplano del norte de Chile, considerando tres ejes principales: economía, organización social y festividad.

 

Costa desértica, atravesada por estrechos valles y regada por ríos con escaso caudal. Valles: Lluta, Azapa, Chaca, Camarones. En este piso se encuentra la ciudad de Arica. Precordillera (2.000-3.500 metros sobre el nivel del mar, msnm). Estepa de altura. En este piso se encuentran valles intermontanos donde es posible cultivar la tierra y criar ganado. Pueblos muy nombrados son: Putre, Socoroma, Zapahuira, Belén, Chapiquiña, Tignamar, etc.

 

Altiplano (sobre 4.000 msnm). Estepa de altura. En este piso se encuentran recursos de agua y bofedales apropiados para la crianza de ganado. Pueblos muy nombrados son: Visviri, Tacora, Parinacota, Caquena, Guallatire, etc.

CONTACTOS

56|58| 2205555  

HORARIO DE ATENCIÓN

Normal:

1 de Marzo 31 de Diciembre; Lunes a Domingo, de 10:00 a 18:00 hrs.

Verano:

2 de Enero al 28 de Febrero; Lunes a Domingo, de 10:00 a 19:00 hrs.

No atiende:

18 – 19 Septiembre; 24 – 25 Diciembre; 31 Diciembre / 01 Enero

Sala Colón 10

no atiende los días lunes.

Revistas

Anexos

V1. LOS PRIMEROS HABITANTES
(8000-6.000 a.C.)

Las primeras evidencias humanas en la región alcanzan fechas cercanas a los 8.000 años antes de Cristo. En la sierra y altiplano pequeñas bandas procuraban su sustento, cazando animales pequeños como roedores y vizcachas (Lagium sp); animales mayores como guanacos y vicuñas, ambos pertenecientes a las familia de los camélidos. Recolectaban, además, algunas plantas con fines alimenticios, medicinales y otros usos. Para estas actividades fabricaron instrumentos de piedra, madera y hueso. Eligieron como lugares de vivienda pequeños aleros y cuevas naturales, en cuyas paredes dejaron pinturas pintadas alusivas a la caza de camélidos. En las tierras bajas, costeras del Pacifico, las actividades centrales era la pesca, caza y recolección. Como hoy, los pescadores usaban anzuelos, arpones, redes, pero los materiales de que estaban hechos eran distintos: piedra, concha, hueso, fibras vegetales, madera. El clima cálido, permitió a los pescadores instalar campamentos con viviendas ligeras, confeccionadas con totora (Typha sp), cuero, vegetales, madera y huesos de ballena. Algunas cuevas de la costa también fueron usadas y sus paredes decoradas con símbolos variados.

V2. DIORAMA
VIDA COTIDIANA DE LOS PRIMEROS HABITANTES DE LA COSTA
(8000-6.000 a.C.)

Recreación escénica basada en vestigios de campamentos transitorios de cazadores-recolectores marítimos, principalmente referido al sitio Quiani-9 que se encuentra a unos 5 Km al sur de la ciudad de Arica. Las evidencias arqueológicas muestran el tipo de estructura usada como vivienda temporal; vestuario e instrumentos de trabajo para la obtención y procesamiento de los alimentos; artefactos de uso diario, etc.

V3. ANTIGUOS PESCADORES DE ARICA Y EL CULTO A LOS ANTEPASADOS
(Tradición Chinchorro 6.000-2.000 a.C.)

El grupo cultural “Chinchorro”, estaba constituido por bandas de pescadores, recolectores y cazadores marítimos que habitaron campamentos semiestables en el litoral. Sus artefactos de caza, pesca y recolección incluían lanzadardos (estólicas), arcos y flechas, arpones, anzuelos simples y compuestos, mariscadores, redes de fibra vegetal, bolsas de nudo corredizo. La alimentación era rica en proteínas, proporcionada por la fauna marina y terrestre, que se complementaba con el consumo de vegetales locales y de intercambio, como la quinua (Chenopodium sp). El rasgo más sobresaliente de esta cultura fue la práctica de momificación de sus muertos, para prolongar una apariencia de vida. La forma más compleja de momificación consistía en la eliminación de los tejidos blandos, reemplazándolos por una mezcla de barro, paja y una sustancia resinosa, con la cual reconstruían el cuerpo. En algún momento, los cuerpos momificados se enterraban en posición extendida, sobre la espalda, uno junto al otro, en amplias tumbas colectivas que incluían adultos, niños, fetos y figuritas humanas.

V4. EL TÉRMINO DE LA TRADICIÓN CHINCHORRO Y EL INICIO DE LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS
(2.000-1.000 a.C.)

Las pequeñas bandas de pescadores-recolectores fueron aumentando en población, diversificando estrategias para el uso del medio ambiente y especializando las tecnologías. Dichos factores contribuyeron a producir cambios en la estructura de la sociedad.

Aprendieron a transformar los recursos naturales como semillas, raíces, hojas, tallos, conchas, en vestimentas y variados utensilios, como esteras, cestos, cordeles, adornos, etc. Sus cuerpos eran adornados con turbantes elaborados con lanas de colores, collares de nácar y utilizaban bolsas tejidas con técnica de doble amarra y de malla. Los tejidos decorados fueron pintados con tierras de color o teñidos.

Se produjeron cambios importantes en el sistema de creencias, formas de vida y organización de las comunidades costeras. La momificación artificial con enterratorios colectivos dio paso a enterratorios individuales, en posición lateral y flectada. Esto sugiere una evolución interna de las sociedades Chinchorro y, posiblemente, la llegada de otras comunidades con distintas tradiciones culturales.

V5. HACIA LOS VALLES FÉRTILES
(Formativo Temprano 1.000-500 a.C.)

La experimentación exitosa en el cultivo de vegetales permitió a las poblaciones costeras incorporar y controlar una fuente importante de alimentación. La población se estableció en los valles, cerca de la costa, especialmente en zonas de vertientes y ciénagas que hacían más fácil el cultivo de la tierra, sin sistemas de irrigación compleja. Se reconocen algunas plantas de cultivo: zapallo (Cucurbita sp.), ají (Capsicum sp.), maíz (Zea mays), poroto (Phaseolus vulgaris), camote (Ipomoea batatas), achira (Canna sp), mandioca (Manihot sp).

La necesidad de permanecer junto a los cultivos para desarrollarlos, controlar el agua de riego, cosechar, etc., provocó una mayor estabilidad en los campamentos.

En esta época se registra la incorporación de la cerámica (arcilla cocida), usada como recipientes de agua y para la cocción de alimentos, artefactos de formas sencillas que imitan calabazas y no presentan decoración. Se incorpora también el uso del metal; oro, plata y cobre en objetos de adorno. El conocimiento de la técnica del telar facilitó el desarrollo de la técnica textil, que lograría con el tiempo avances espectaculares en la región.

V6. CONSOLIDACIÓN DE LA AGRICULTURA Y PRESENCIA ALTIPLÁNICA
(Formativo Tardío 500 a.C.-500 d.C.)

Mientras en los valles bajos se consolidaba la agricultura y se desarrollaba la vida aldeana, en el altiplano andino, principalmente alrededor del lago Titikaka, centros de avanzada organización social y política irradiaban influencia hacia áreas vecinas. La incorporación de iconografías y objetos exóticos en las prácticas culturales de la gente de la costa sugiere relaciones de intercambio que aún no conocemos con claridad.

Esta interrelación se observa en los tejidos, elaborados con técnica de tapiz, bordado y tinturas de variados colores. La cabeza humana es un símbolo destacado en la iconografía como así también diseños duales y resaltados por colores contrastantes o alternados. Entre los instrumentos de nueva tecnología aparecen chuzos, palas, aporcadores de tierra para trabajos agrícolas; arcos y flechas para la caza.

Los lugares de entierro eran montículos o túmulos de varios metros de largo y 2 a 4 metros de alto, formados por capas alternadas de tierra y restos vegetales. En su interior se encuentran cuerpos flexionados, de costado, envueltos en mantas afelpadas o esteras, acompañados con algunas ofrendas. Algunos cuerpos fueron desmembrados y sus cabezas depositadas en bolsas tejidas de malla, coincidiendo con la iconografía de la época.

V7. LA VIDA ALDEANA (300 d.C.)

La producción de alimentos, a través de la agricultura o control de los recursos naturales, favoreció el desarrollo de organizaciones sociales que se establecieron en aldeas más permanentes. A ellas concurrían los miembros de etnias alejadas, trayendo sus productos para cambiarlos por los productos locales.

La llama, camélido domesticado y especializado en el transporte de carga, facilitó el desarrollo de redes de intercambio entre zonas altas y bajas.

En los valles bajos cercanos a la costa las viviendas eran simples y de materiales ligeros, en respuesta a la falta de lluvia y el clima cálido. Estas viviendas eran pequeñas de forma cuadrada o rectangular y se construyeron con paredes de caña y postes de madera que sostenían un techo de totora.

V8. TIWANAKU, UN HORIZONTE CULTURAL PAN ANDINO
(500-1.000 d.C.)

Tiwanaku llegó a ser uno de los centros culturales andinos más influyentes y poderosos establecidos en la cuenca del Titikaka. Alrededor del año 500 d. C. Tiwanaku se consolidó como centro hegemónico, sustentado por una religión estatal y una sociedad jerarquizada. Hacia el año 800 d.C. su influencia se sentía en toda el área centro sur andina, con repercusiones en el actual sur de Perú, norte de Chile y noroeste de Argentina. Los pueblos de los valles del litoral del Pacifico, bastante acostumbrados al contacto con las sociedades de tierras altas, absorbieron fácilmente sus múltiples aportes.

La presencia Tiwanaku en la zona, no solo significó un mayor intercambio de productos, sino también la adopción de nuevas técnicas de regadío y productos agrícolas; un mayor intercambio de bienes como tejidos finos de colores variados, lana de camélido, cestería, cerámica, objetos de madera y metal, incluyendo el bronce. Los diseños son geométricos, figuras humanas y de animales, propios de un sistema ideológico donde, seguramente, se representaban aspectos de la cosmovisión y de la estructura social.

V9. TIWANAKU Y LOS VALLES OCCIDENTALES
(500-1.000 d.C.)

La expansión Tiwanaku hacia la costa fue, posiblemente, motivada por razones geopolíticas para la protección del área nuclear, manteniendo una periferia amistosa y favorable a la dominación Tiwanaku. Al mismo tiempo garantizaba el acceso a una variedad de recursos y productos imposibles de encontrar o cultivar en el altiplano, debido a limitaciones climáticas. Buscaron aquí productos de tierra cálida, maíz, ají, algodón; y de costa marítima, como pescado seco, conchas para ornamentación y ritos. Traían en intercambio carne seca (charqui), lana, coca, quínoa, papa chuño, finos tejidos, cerámica, tallados de madera y piezas de metal.

El arte textil cobró especial relevancia. Notables son los gorros de lana de cuatro puntas, confeccionados con agujas, que fueron usados por personajes de rango. Estos gorros presentan estructuras ornamentales de 2, 3 y 4 elementos. Este patrón decorativo estructurado, posiblemente es una representación de su visión del mundo y se repite en los tejidos de parche, de telar y en fajas trenzadas.

V10. RITOS Y CREENCIAS DE LAS SOCIEDADES COSTERAS CONTEMPORÁNEAS CON TIWANAKU

Los grupos costeros en contacto con la cultura Tiwanaku incorporaron las figuras del puma, cóndor, llama y mono, animales significativos en la mitología de los pueblos andinos hasta el presente. Atributos distintivos, principalmente la cabeza, de estos animales rituales se incorporan en el personaje central de la Puerta del Sol en el centro ceremonial Tiwanaku, al sur del lago Titikaka. Esta figura se recrea en objetos de cerámica y tejidos traídos hasta la costa.

Estos objetos se emplearon en ritos y ceremonias de comunicación con las divinidades, dirigidas, probablemente, por un chamán que era el enlace entre el mundo material y el del espíritu. Uno de los medios que usaba el chamán en ritos especiales, era la absorción de estimulantes que pudieron ser alucinógenos. La música y la danza estaban también incorporadas a estas prácticas místicas. Las máscaras, como la del puma, sirvieron para personificar a las divinidades, agradarlas y conseguir favores de ellas, como la producción agrícola, protección para los animales, etc.

V11. DECADENCIA DE TIWANAKU
EMERGENCIA DE LOS SEÑORIOS REGIONALES
(1.000 d.C.)

Las razones de la desintegración del Estado Tiwanaku no están bien definidas. Tal vez se haya debido a largos períodos de sequía y al desgaste natural de una hegemonía de casi un milenio en un área muy extensa. Hacia fines del 1.000 d. C. pequeños reinos o señoríos independientes, compiten en la región altiplánica de Tiwanaku. En los valles costeros las pequeñas comunidades se desenvuelven de manera más independiente, desarrollando exitosamente una economía mixta que articula la agricultura de los valles con la caza, pesca y recolección marítima. Este período de señoríos locales se conoce como Cultura Arica.

La Cultura Arica se identifica a lo largo de la costa del Pacifico desde los valles del Caplina (Tacna) hasta Taltal. Su iconografía es variada y abundante y se observa en tiestos de cerámica, piezas textiles y en muchos otros materiales, donde formas geométricas, figuras humanas, de cóndor, puma, mono, lagarto, y otros animales, se repiten, entrelazan o espejan, produciendo diseños de gran complejidad. La diversidad étnica de los señoríos regionales se corresponde con la convivencia de lenguas como aymara, uro, puquina y camanchaca.

V12. SEÑORIOS REGIONALES
(1.000-1.470 d.C.)

Durante este período las poblaciones costeras alcanzaron su más alto desarrollo, sobre la base de una economía que articulaba recursos marítimos, agrícolas de valle y sierra, con crianza de llamas, alpacas y cuyes.

Las aldeas a lo largo de los valles se ubicaban en lugares estratégicos para su defensa, como laderas escarpadas y cimas de cerros. Estas aldeas integraban espacios para actividades domésticas, agrícolas y ceremoniales. En los valles de la sierra se desarrolló una agricultura de andenería o terrazas, con manejo del agua a través de complicados sistemas de riego. Se cultivó preferentemente maíz, quínua y papas, aplicando la técnica de deshidratación de papa por frío, conocida como papa chuñu. Este y otros productos se almacenaban en recintos especialmente construidos bajo y sobre suelo. En los valles costeros se concentraba la producción de ají, maíz, camote; frutos del pacae, guayabo, lúcuma; fibras como el algodón, entre otras. En el litoral, la aplicación de una tecnología especializada que incorporó balsas de tres palos, permitió el acceso a una variedad mayor de recursos marinos.

El éxito del sistema permitió que la Cultura Arica se considere una época clásica y la de mayor esplendor en la historia prehispánica de la región.

V13. DIORAMA
RECREACIÓN DE ESTANCIA ANDINA, PERÍODO INCA

La vida aldeana se ha estructurado con relación a la disponibilidad de aguas y suelos cultivables. Los cerros integran dicha vida por su uso en cultivos en terrazas, como por su valor ideológico.
La casa, techada con paja brava, tiene un patio en forma de U, creando un ambiente abrigado en el centro, favorable para el trabajo doméstico, por ejemplo, la molienda del grano o el tejido a telar.
En esta representación se observa a un “quipucamayoc”, del período Inca, que era el personaje encargado de registrar personas y bienes a través de un sistema de cuerdas con nudos, conocido como quipu.

V14. OCUPACIÓN MULTIETNICA DE LOS VALLES
(1.000-1.470 d.C.)

Los reinos y señoríos posteriores a Tiwanaku trataron de mantener cierta autonomía político-económica, utilizando para ello la estrategia de controlar un máximo de pisos ecológicos para proveerse de distintos productos. Por ejemplo, en el altiplano abunda el ganado camélido que proporciona carne para consumirla fresca o seca (charqui), pero también lana, llamas para el transporte, guano para fertilizar la tierra, etc.

Los señoríos de la Cultura Arica compartieron sus espacios, permitiendo la instalación de colonias de otros señoríos ubicados en pisos ecológicos distantes. En contraparte, ellos pudieron instalar sus colonos en localidades altiplánicas, de selva, del norte y del sur, aumentando su acceso a otros productos. En un proceso de reciprocidad, intercambio y redistribución interna, los miembros de los señoríos disfrutaron de todos los productos que la eficiencia que este sistema político-económico de producción y traslado de bienes les permitía.

Colonias Lupaca, Pacaje, Caranga, se identifican en los valles occidentales, pudiendo ser la causa de las diferencias de formas y decoración en los estilos cerámicos.

V15. EL IMPERIO INCA Y LOS VALLES COSTEROS
(1.470-1.532 d.C.)

Los incas no establecieron gobernantes propios en los valles de Arica. Estos no ofrecían riquezas mineras, agrícolas o ganaderas atractivas al interés del Estado. Por esta razón la anexión de esta área ocurrió de forma indirecta, a través de la dominación de los reinos aymara, caranga y pacaje. La influencia inca, aunque muy breve, fue suficiente para imponer su organización administrativa.
En las naciones conquistadas, el inca separaba tierras para el estado y para el Sol, luego, a través del tributo de mano de obra exigido a la comunidad, mit’a, se trabajaba estas tierras. Las cosechas, así como los tejidos y la cerámica obtenidas por el mismo procedimiento, eran almacenadas en depósitos estatales. Los bienes acumulados servían para financiar las obras y actividades del estado a través de una red de redistribución, como pago por los servicios prestados. Estos aportes aparecieron como regalos del estado que, de esta manera, se revestía de una imagen benefactora y preocupada de sus súbditos.

La organización inca a comienzos del siglo XVI, atravesaba por un período de crisis, debido a pugnas internas por el poder entre los herederos del trono y a la presión de los reinos subyugados por recuperar su independencia. Esta situación fue aprovechada por los conquistadores europeos que, en número insignificante, pudieron destruir un imperio de expansión continental.

V16. INCA: UN NUEVO HORIZONTE CULTURAL EN AMÉRICA ANDINA
(1.470-1.532 d.C.)

Coincidentemente con el desarrollo de los Señoríos Regionales, en el área del Cuzco se consolidaba el reino de los incas, cuya expansión le permitió estructurar una hegemonía panandina. Su estrategia política y guerrera fue tan eficiente que hacia el año 1470 controlaba desde el norte de la actual república del Ecuador hasta el río Maule en Chile.
La cultura inca resumió la experiencia y tecnología andina de varios milenios. Por ejemplo, del reino Chimú adquirió la maestría de su avanzada metalurgia y orfebrería; de la región altiplánica del lago Titikaka, desprendió sus mitos de origen y cosmovisión.

La expansión incaica trajo un nuevo orden social, económico e ideológico a lo largo de los Andes. En lo económico y social, consiguió el favor y colaboración de los caciques o señores locales por medio de vistosos regalos consistentes en tejidos finos, piezas de cerámica y objetos de metal. De esta manera, establecía compromisos y lealtades de la comunidad para trabajar en los proyectos del estado. Las comunidades debían destinar cierta cantidad de horas/hombre (mit’a) a labores como el cultivo de la tierra, cuidado del ganado, construcción de edificios públicos, como templos, tambos, etc.

En lo ideológico, la expansión hacia el sur estuvo acompañada de la instalación de símbolos de poder como los ushnus (banquillos); los sacrificios en santuarios de altura, ubicados en volcanes y cerros importantes; las chullpas o construcciones funerarias consistentes en grandes torres de piedra finamente talladas.

V17. RITUALES FUNERARIOS

Las tradiciones de entierro de los cuerpos de las personas fallecidas cambian de una cultura a otra. En 10.000 años de historia registrada por la arqueología en esta región de Chile, se encuentra una variedad de tipos. Dos de los más persistentes son:

a) El cuerpo extendido, yaciendo sobre la espalda, sin grandes ofrendas, corresponde a la mayoría de las sociedades arcaicas. Esta tradición perduró por unos seis mil años.

b) El cuerpo flexionado, en posición fetal, fuertemente amarrado, constituyendo un fardo, rodeado de numerosas ofrendas, corresponde a sociedades aldeanas. Este estilo de enterramiento se extendió en una amplia zona del área andina por unos dos mil años, hasta la invasión europea, cuando se retomó la posición extendida, común también a los pueblos del Mediterráneo.

V18. EL CONTACTO ANDINO-EUROPEO
(1.532-1.600 d.C)

La invasión y colonización europea-española en el siglo XVI provocó profundos cambios en las sociedades indígenas, en todo orden, ideológico, religioso, político y económico. En 1503 el rey de España creó el Sistema de Encomienda, a través del cual se entregaba a los conquistadores, en reconocimiento a su labor, contingentes de pueblos indígenas para su servicio y beneficio de la Corona de España, a través del tributo. El sistema de relaciones de reciprocidad se hizo más asimétrico; las comunidades se veían obligadas a realizar pesados trabajos, especialmente en las minas, retribuidos con un salario mínimo.

A pesar de la desarticulación de las culturas indígenas, desde la época colonial española hasta el presente, se ha forjado una nueva tradición, una cultura mestiza que refunde valores de ambas fuentes en tecnología, sistemas de creencias y de organización política y económica.

La incorporación del uso del fierro, vidrío, cerámica vidriada, tejidos de paño estampado; escritura alfabética y muchos otros elementos tecnológicos y culturales de los españoles fueron apreciados por los indígenas. Por su parte, los hispanos conocieron las ventajas de la vestimenta regional, sus productos vegetales, la variedad de la pesca, la abundancia de las riquezas minerales.