Destrucción del Patrimonio Arqueológico

Entre los principales peligros de destrucción que corre la evidencia arqueológica tenemos:

  1. La codicia de saqueadores o huaqueros, que a través de una experiencia adquirida por la sistemática profanación de tumbas logran robar piezas de gran valor a costa de muchas tumbas cuyos objetos han sido destruidos y cuya información se ha perdido irremediablemente.
  2. El egoísmo de coleccionistas, que pagan inmensas sumas por poseer objetos invaluables en sus manos, robando a la comunidad el derecho de apreciar y entender algo que nos pertenece a todos y obstruyendo la investigación científica.
  3. La ignorancia de excursionistas o turistas, que recogen todo tipo de objeto desde los sitios arqueológicos. Desde los más mínimos “recuerdos”, hasta las excavaciones ilegales por la mera emoción de encontrar “algo” destruyen sistemáticamente la información que es necesario conservar para que futuras investigaciones aporten al panorama que tenemos del pasado.
  4. La desidia de cualquier ciudadano, que no informe a los profesionales o instituciones correspondientes sobre el hallazgo o saqueo de sitios arqueológicos (Carabineros, Consejo de Monumentos Arqueológicos, Museos, Universidades, etc.)
  5. La irresponsabilidad de encargados de obras o proyectos civiles que no acatan la legislación vigente en cuanto a procedimientos de apalear el impacto al patrimonio arqueológico.
  6. El descuido de una serie de profesionales ligados al turismo, educación e investigación que deterioran los sitios arqueológicos con suciedad,malos manejos de la evidencia e inadecuadas prácticas en sus investigaciones