Cronología

El norte de Chile, con su desierto más árido del mundo ( Primera y Segunda Región), la alta salinidad del suelo y características climáticas, especialmente la ausencia de lluvias, han conservado los materiales orgánicos, como tejidos y cestería, permitiendo así su estudio.
La industria textil en Los Andes comienza en temprana Época, antes que la alfarería y que los procesos agro pastoriles. Se reconoce su alto grado de complejidad técnica y estética, así como también la capacidad de las tejedoras para identificar y trabajar diferentes materias primas, tales como fibras vegetales y animales, pelos, plumas y elaborar instrumentos necesarios para hilar, tejer y bordar, específicamente husos, telares y agujas. Mención aparte merece la gran habilidad desplegada en el uso de los tintes de origen vegetal, mineral y animal.

El vestirse y adornarse es probablemente una de las actividades que cruza todas las culturas y en el caso andino es un quehacer relevante. Las razones para hacerlo son de índole doméstica, pero también ritual. Según fuentes etnohistóricas, el tejido desempeñaba un rol predominante y ubicados en sus contextos arqueológicos nos permiten reconstruir, parte del complicado sistema de jerarquías asociadas a la vestimenta, antes de la llegada de los españoles, así como también saber de su tecnología, formas e iconografía utilizadas.

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Período Arcaico (7.800 – 2.000 a.c)

Las primeras evidencias de tejido están asociadas a bandas de cazadores y recolectores marítimos que habitaron la costa entre 7.800 y 2.000 años antes de Cristo.Torcían fibras vegetales y de camélido para confeccionar faldellines o cobertores púbicos, bolsas de malla y esteras para cubrir los cuerpos en ritos funerarios bastante complejos (tradición Chinchorro). Las técnicas estructurales son el torzal o amarra, que consiste en la instalación de un sistema fijo de hilados de urdimbre, cruzados por una trama doble que los une, sin llegar a ser aún un tejido a telar.Hay indicios del uso de color ocre y rojo, aplicado a bordados de lana sobre las mantas de fibra vegetal, así como también aplicación de pigmentos formando figuras geométricas sobre las esteras.
En zonas altas de los Andes (precordillera y altiplano) no hay antecedentes del uso de fibras debido al clima lluvioso que no permite conservar los restos orgánicos como sucede en los valles bajos y costa.
Posteriormente y a medida que mejoran su tecnología de subsistencia, aprenden a transformar los diversos recursos naturales en vestimentas más elaboradas siempre tejidas con técnica de torzal, esteras y cordelería muy fina que utilizan como parte de los utensilios de pesca. Entre los años 2.000 y 1.000 a.c. elaboraron peinados y turbantes con hilados teñidos de rojo, además de mantas con técnica de torzal. La aplicación de tierra de color en la superficie de las fibras, después de hiladas o de confeccionadas las piezas, se hace más frecuente.

Período Formativo (1.000 a.c. – 300 d.c.)

Entre los años 1.000 y 500 a.c, correspondiente al período Formativo Temprano, la Textilería avanza paralelamente a la experimentación en el cultivo de vegetales, el trabajo en cerámica y en metal. En esta época se conocen en la costa los primeros tejidos a telar. Desde la desembocadura del valle de Camarones, hasta la costa sur de Perú, podemos apreciar asentamientos de pescadores cuya vestimenta consiste, mayoritariamente de faldellines de fibra vegetal, taparrabos y mantas afelpadas.Entre 500 a.c. y comienzos de nuestra era, se va consolidando la agricultura y el sistema de vida aldeano. En el altiplano se desarrollaron grupos con organizaciones sociales y políticas bien estructuradas que irradiaron su influencia hacia sectores aledaños, especialmente los valles bajos y costa del norte de Chile.
Tejidos a telar con técnica de faz de trama y de urdimbre se encuentran en sectores del valle de Azapa y costa sur de Arica. Se trata de camisas y bolsas de hilados teñidos con tintes vegetales, azul, verde, ocre, rojo, y también colores naturales como blanco y diversas tonalidades de marrón. En la misma época se encuentran mantas afelpadas que imitan pieles de animales.También gorros y bolsas tejidas con aguja, en técnica de anillado simple y doble decoradas con formas geométricas escaleradas, en los colores ya mencionados.

Período Medio (300 – 1.000 d.c)

La cultura Tiwanaku, establecida en la cuenca del lago Titicaca (500-1000 d.c.), ejerció su influencia en toda el área Centro Sur Andina, incluyendo los valles bajos del norte de Chile.Las pequeñas comunidades que habitaban esos sec-tores adoptaron las nuevas tecnologías y entre ellas nuevas formas de organizar los espacios en los tejidos, con clara demarcación de un centro, espacios intermedios, espacios laterales y bordes. Se introduce ampliamente el concepto de simetría, que se mantiene hasta a actualidad en los tejidos andinos.También se amplía la variedad de formas usadas, agregando a las mantas, camisas, taparrabos, fajas trenzadas, la inkuña, bolsas de malla, la chuspa y bolsas-faja, con una variada diversidad de colores. Verdes, azules, ocres y anaranjados, además de los tonos naturales.
Es importante destacar el gorro de cuatro puntas policromo y bícromo, con decoración geométrica, con técnica de anudado entrelazado doble. Las camisas son de forma rectangular, levemente trapezoidal, tejidas a telar con ligamento faz de urdimbre y en algunos casos de trama. Su decoración se basa en diferentes variaciones de listas en los extremos laterales y en otros casos, figuras estilizadas de cóndores y felinos.También hay algunas camisas teñidas con amarras formando rombos. Una gran variedad de bordados se ubican alrededor y en la base de la abertura de las mangas y de cuellos, cumpliendo la función de decorar y a la vez reforzar esas zonas. En el valle de Azapa se encuentran tres ejemplares de camisas con mangas.En algunos sitios funerarios del valle de Azapa la vestimenta presenta un uso intensivo y se encuentra altamente remendada, lo que hace suponer diversas hipótesis, como falta de materia prima y por tanto problemas entre las comunidades bajas y de la puna, desde donde obtenían lana de camélidos.
El telar al suelo, es el más popular instrumento para tejer los diferentes tipos de prendas, seguido del telar de cintura. Para apretar la trama usan la vichuña o apretador, confeccionado con hueso de camélido.Para unir, bordar y realizar tejidos de mallas usan diversos tipos de agujas, de espinas de cactus, hueso y metal. El huso se utilizaba para hilar la lana de camélido y de algodón. Estos eran generalmente de trozos de madera con tortera de hueso, piedra, cerámica o madera.

Período Intermedio Tardío o Señoríos Regionales (1.000 – 1.470 d.c.)

Los habitantes de los valles costeros desarrollan exitosamente una economía mixta que combina la caza, pesca y recolección marítima con las actividades agrícolas. La textilería alcanza su mayor complejidad en especialmente en los aspectos iconográficos. Representaciones zoomorfas ( serpientes, monos, camélidos, felinos, ranas, arañas y otros), antropomorfas y geométricas, se organizan al interior de las listas o en toda la superficie de las piezas, en la mayoría de los casos usando la técnica de faz de urdimbre y urdimbres complementarias para las zonas decoradasAdemás de las formas mencionadas para el anterior Período, es necesario decir que se nota claramente la introducción de bolsa talega, usada hasta la actualidad por poblaciones andinas para almacenar alimentos (quínoa o maíz en grano, harina u otros). Continúa el uso de la chuspa o bolsa utilizada generalmente para contener hojas.
Al igual que la bolsafaja, que además de permitir el transporte de hojas de coca y otros elementos rituales, también servían para amarrar la camisa, a modo de faja.Las camisas son rectangulares y muy trapezoidales. Para lograr este efecto intercalan urdimbres suplementarias a la altura de los hombros.El gorro utilizado por estos grupos es hemisférico, tejido con técnica de anillado.

Período Tardío (1.400 – 1.500 d.c.)

La dominación incaica en los valles y costa produjo un cambio en el orden social económico e ideológico, que se nota claramente en los tejidos. En los rituales funerarios de este período los textiles son sólo a base de listados muy simples, con excepción de algunos tejidos finos o cumbi destinados al Inka que pueden haber llegado al norte como ofrenda, desde los valles del sur de Perú.Desaparece la bolsa faja y se refuerza el uso de las talegas, las bolsas chuspas o rituales son decoradas con figuras geométricas simples e intenso uso del color rojo anaranjado, además de los naturales.
El gorro característico de esta época presenta forma de fez, se estructuran a base de un pabilo de lana grueso, poco torcido, enrollado en espiral, a través del cual se entretejen los hilados que forman el diseño, generalmente a base de ganchos y formas aserradas. Generalmente un conjunto de plumas adorna la cara superior.
Investigaciones antropológicas han demostrado el importante rol que desempeña el tejido en diversas culturas contemporáneas. En el área andina el tejido cumple diversas funciones especialmente asociadas a actividades rituales. Mucho se ha escrito respecto a la actividad textil al momento de contacto hispano: los tejidos utilizados como tributo al estado inca, como cartas de ciudadanía, como lenguaje simbólico, identificador de grupos étnicos. (Murra J. 1989).
El uso de los tejidos en prácticas funerarias y otras actividades rituales ha permanecido desde épocas prehispánicas hasta la actualidad (Gavilán V. ms.1999).

Período Colonial (1.530 – 1.500 d.c.)

La dominación arcaica en los valles y costa produjo un cambio en el orden social económico e ideológico, que se nota claramente en los tejidos. En los rituales funerarios de este período los textiles son sólo a base de listados muy simples. Desaparece la bolsa faja y se refuerza el uso de las talegas, las bolsas chuspas o rituales son decoradas con figuras geométricas simples e intenso uso del color rojo anaranjado, además de los naturales.
El gorro característico de esta época presenta forma de fez, se estructuran a base de un pabilo de lana grueso, poco torcido, enrollado en espiral, a través del cual se entretejen los hilados que forman el diseño, generalmente a base de ganchos y formas aserradas. Generalmente un conjunto de plumas adorna la cara superior.
Investigaciones antropológicas han demostrado el importante rol que desempeña el tejido en diversas culturas contemporáneas. En el área andina el tejido cumple diversas funciones especialmente asociadas a actividades rituales. Mucho se ha escrito respecto a la actividad textil al momento de contacto hispano: los tejidos utilizados como tributo al estado inca, como cartas de ciudadanía, como lenguaje simbólico, identificador de grupos étnicos. (Murra J. 1989).
El uso de los tejidos en prácticas funerarias y otras actividades rituales ha permanecido desde épocas prehispánicas hasta la actualidad (Gavilán V. ms.1999).